Creo que odio los fines de semana. Sí, esa es la palabra que mejor designa lo que siento hacia esos tres días en los que todo el mundo se divierte y yo me recluyo en casa.
Supongo que no soy un tipo divertido y mi falta de gente sólo es equiparable a mi falta de interés. Ese interés en la gente únicamente conduce al desánimo.
Aparentemente todos tenemos mil amistades, pero cada vez estoy más convencido de lo contrario. El único amigo que tendremos seremos nosotros mismos. Aunque ni siquiera eso tengo yo. Hace tiempo que dejé de tenerme estima. Que me da igual sentirme triste o desanimado porque ya no soy capaz de decir sinceramente que estoy bien. Incluso a esa soledad que tanto temía me empiezo a acostumbrar, y cuanto antes la acepte antes dejaré de sentirme mal.
Todo el mundo afirma estar contigo, todos dicen ese "para lo que necesites" que no son sino palabras tan muertas como una colilla usada. Del dicho al hecho hay un trecho y hasta hoy nadie me ha llamado un sábado por la noche instándome a abandonar mi casa y mi soledad. Nadie te dice que te echa de menos y ni un "hoy no hagas planes, que salimos". Nadie piensa en mí cuando está de fiesta, ni decide compartir un rato de soledad conmigo. Nadie se levanta un domingo de esos de resaca que todos conocemos y me dice "ayer me faltaste". Nadie lo ha hecho nunca y nadie lo hará. Y sinceramente, cada vez me importa menos, todo me empieza a parecer una absoluta mentira. Lo único que parece ser de verdad son las cervezas y el humo de los cigarros que tan bien me huelen. Importa una mierda lo hagáis por nadie, dan igual los gestos, los detalles, las palabras...todo eso no es nada, no vale ni tiene significado, porque al final lo único que tiene valor, es nuestro propio bienestar. Seguramente no sea menos egoísta que el resto, pero para sentirme bien necesito de gente a mi lado, gente de verdad, de ésa que te dice las cosas con claridad, de la que te levanta del suelo o se sienta conmigo, o de la que es capaz de darte una hostia cuando sabe que la necesitas. La misma gente que te da una cerveza para que te animes y la que te echa del bar cuando ya no te tienes de pie.
Lo único que veo en la gente es que todo va bien mientras bailamos al ritmo de otros, pero cuando nos plantamos y exigimos que bailen también al nuestro las cosas se tuercen.
Estoy harto de los "haber si saco hueco" "tengo planes" "A ver el cuerpo que tengo mañana" "Luego te digo algo", todo es sinónimo de "si no tengo nada más importante te dedico un rato", me he cansado de esa música, de ese interés falso mostrado con palabras que no van a nada. Si de verdad alguien muestra interés, hará por estar ahí, el tiempo que le dedicamos a la gente es proporcional a lo que nos importa.
Y empiezo a pensar que importo muy poco a muy poca gente. Y precisamente por eso, este fin de semana me volveré a quedar en casa. Y precisamente por eso, odio a esos tres malditos días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario