domingo, 7 de diciembre de 2014

Bajemos el telón del teatro.

Creo que es el momento de dar por concluído este acto, un acto que parace ser el final. En esta ocasión, cuando el telón baje y el escenario quede a oscuras, no volverá a subir. No habrá aplausos, ni gritos ni alegría. Es el punto final de una obra de teatro demasiado larga. Una obra que se ha desarrollado principalmente entre bares, alcohol, y música rock. Una obra que no tenía género ni ritmo, ni siquiera constancia. 
Teatro es lo que mejor define lo que hemos tenido, ni amistad, ni hermandad, ni cariño, sólo teatro. Y como buena actriz has sabido interpretar tus papeles con perfecta naturalidad. Incluso llegué a pensar que cada uno de tus te quiero eran de verdad, cada beso, cada abrazo y hasta las sonrisas que me dedicabas del otro lado de la barra eran sinceras. Me hiciste creer que de verdad te importé un poco. Pero a día de hoy me siento solamente como otro escenario más en el que has jugado a ser actriz. Un escenario en el que has bailado, bebido y en el que creo alguna vez fuiste sincera.
Si me preguntasen qué es lo que he hecho por ti en este tiempo, diría que todo, cada uno de mis actos fueron por ti, los buenos y los malos y no pasaba un sólo día sin pensar en si te vería al siguiente.
Supongo que es mentira eso de que el cariño o el amor dura para siempre, creo que no es cierto, los mismos engaños y actitudes se encargan de cambiar eso. Decidiste enterrarme junto con lo todo lo que te he dado, que al parecer no ha sido suficiente, y creo, bonita, que lo has conseguido.
Nos veremos por nuestro bar de siempre, tú siempre bien acompañada y yo no tanto, nos saludaremos supongo, quizá hablemos un minuto, pero nunca volveré a llamarte, ni a escribirte. Nunca volveré a compatir un pedazo de barra contigo, ni volveré a beber a tu lado. No podrás esperar nada de mí, al igual que yo ya no espero nada de tí, pues ese fue mi error, intentar esperar a alguien a quién importé una mierda. Pero no más, llegará el día en que pueda mirarte sin sentir tristeza por haberte perdido. Me alegro de haber sido tu ensayo general, tu escenario en el que ensayar poses para luego abanadonarme. Me has hecho aprender. Ahora ya no creo en promesas ni en ilusiones, y ahora sé que nunca fuiste sincera, ni en tus palabras de no dejarme de lado ni en las de no cambiar. Nunca te importé más que un conocido de esos que llamas "de bares".
Dirás que te dejo porque quiero, y en eso llevarás razón. Pero has sido tú quien ha querido que esto sea así. 
Cuidate, que es lo que mejor sabes hacer, aprovecha los momentos que tu gente te de, y cuando no los necesites, pírate. Creo que es una buena moraleja. 












No hay comentarios:

Publicar un comentario