No puedo decir que no me lo esperase. No puedo decir que me pille de sorpresa. Y en el fondo, lo creas o no, lo comprendo. Nadie dura para siempre, y quién hoy dice quererte mañana dirá que lo sigue haciendo pero se le olvida decirlo, al igual que se olvidará de actuar como tal. Hoy es uno de esos días en los que una decepción llama a mi puerta, pero esta vez no he sentido apenas nada. En lugar de eso me he ido al bar de siempre, en el rincón de siempre y me he tomado una cerveza, y ahora, escuchando un viejo vinilo de Elvis rescatado del olvido, escribo estas líneas. No las escribo ni con tristeza ni con añoranza, creo que me las borrado a fuerza de detalles, de falta de detalles, la cerveza y el rock no son tampoco mala compañía. Me has vuelto frío, y si bien no te odio ni te guardo ninguna reserva, poco a poco voy aprendiendo a no contar contigo. Nunca leerás esto, casi nunca has leído nada de lo que te haya regalado o dedicado.
Pero empiezo a ver que todo esto no es ni bueno ni malo. Es algo normal. Soy un idiota al pensar que las cosas de ayer puedan volver algún día, pues ni tú eres ya la misma, y yo no me veo capaz de volver a abrirme a ti de esa forma, porque ahora tengo la certeza de que volverás a hacerme el mismo daño. No tengo tanto como él para ofrecerte, creo, o tal vez nunca me has dado la ocasión. Las decepciones vienen al confiar en la gente, y a ti te confié mi vida. Y tú cogiste esa vida y la hiciste añicos bajo tu adorable risa, y entre los efectos del alcohol. Tú me diste confianza en mí mismo, hiciste que pudiera creer, me diste la compañía que faltaba a mis noches de bares. Y justo cuando no creía que te fueras a ir, te largaste. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, y te juro que durante un tiempo creí morir, pero no. Hoy la cerveza sabía igual que siempre, el humo del tabaco me gusta igual y los besos de cualquiera no difieren ya de los tuyos.
Me pregunto si alguna vez llegaste a quererme como yo a ti, si algunos de los te quieros que pronunciaste eran de verdad, si las veces que nos besamos las tienes presentes. Me pregunto si les hablarás a tus amigos como yo hablo de ti, si les dirás a todos quién soy, como yo les digo quién eras.
Has sido lo mejor que he podido tener, la persona a quién recurría en cualquier momento, de la que me acuerdo a cada instante. Fuiste esa canción favorita en una noche de sábado, esa cerveza fría que bebes cuando se acerca el amanecer y no quieres ir a casa, porque aún sigues allí.
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