lunes, 27 de octubre de 2014

Desde la barra del bar.

Se supone que el comienzo de este blog, como cualquier otro, debe ser algo serio, quizá sentado en un bonito escritorio...pero no, estoy escribiendo desde la barra del bar, mientras escucho una melodía lenta y triste que parece querer decirme que el mundo sigue girando ¿Cómo explicas esas ganas permanentes de llorar? Entre el humo del tabaco y el sabor de la cerveza tengo la sensación de alejar la amargura que siento dentro de mi. Amargura que aparecerá mañana junto a un dolor de cabeza y la garganta seca. Un lunes cualquiera, ni el principio ni el final de nada, solo un día más en una vida que parece estar destinada a vivirse sola.
Veo con claridad que por la vida no se puede ir de honrado, es mejor no pararse a mirar a nadie, que el método perfecto para no sufrir es no querer, que en el egoísmo hallamos la felicidad. Que el bienestar que aparentamos bajo el alcohol y el rock es sólo una máscara para que el resto no vea la mierda que tenemos dentro.
Si andáis tristes, o si el amor o el sexo os abandonan, subíos a una moto y acelerad hasta el primer bar que encontréis y mirad a vuestro alrededor. Toda la gente que veáis es tan miserable como lo sois vosotros. Todos esos que véis con tante gente y con copas en alto brindando por la amistad están tan solos como lo estamos todos.
Eso es lo que veo desde la barra del bar, todos juntos pero todos solos, nadie alza la voz y dice que en realidad lo único que somos en un montón de falsos hipócritas en lo que no se puede ni se debe confiar.
Si tenéis que contar vuestros rollos, contádselos a la cerveza que os mira desde la barra del bar.

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